La edad dorada del ciclismo

Escrito por el 1 octubre, 2012 § 0 comments

En la carrera popular de la feria Festibike de este año en Las Rozas (Madrid) participaron más 2.000 corredores a lomos de sus ‘mountain bikes’. Eso significa que la salida –el sábado 16 de septiembre– se prolongó durante 20 minutos. Un auténtico atasco que ilustra la enorme afición que existe a la bici en nuestro país, donde hay unos 25 millones de unidades (6.000 eléctricas). “La crisis apenas le ha tocado a este sector en España. Incluso está mejor que en Europa”, señala Guillermo Portugal, presidente de esta cita que cumple 12 años de vida. “En la actualidad existen entre 2.400 y 2.500 tiendas de ciclismo. Una salvajada”.

Según el último Barómetro Anual de la Bicicleta en España, el número de ciudadanos que la usaron en 2011 casi a diario en sus desplazamientos fue de tres millones, aumentando en un millón en cuatro años. Mientras que quienes la usan con alguna frecuencia son más de 15,5 millones. Y si ampliamos el foco, nos encontramos con que es el vehículo más utilizado del planeta, pues en todo el mundo hay en torno a 800 millones de bicicletas y cada año se producen unos cien millones.

“Todo comenzó con el boom de la ‘mountain bike’”, explica Portugal, quien fue corredor profesional durante 10 años de esta modalidad en el equipo BH-Coronas y ocupó el cargo de seleccionador nacional durante los Juegos de Atenas, en los que José Antonio Hermida ganó la medalla de plata. “Es una bici muy versátil que se puede utilizar en todos los terrenos. Pero hay gente que ha vuelto a la de carreras, donde España tiene una larga tradición, tanto a nivel de corredores como de marcas, y ahora asistimos al impresionante auge del ciclismo urbano. El mercado está hoy muy repartido”.

Dime qué bici montas y te diré quién eres. Este medio de transporte se ha convertido en un reflejo de la personalidad y el estilo de vida de su dueño. “Sobre todo en las ciudades, donde ha adquirido el estatus de un artículo de moda”, apunta Portugal. “Da caché”. Hoy en día hasta se discute sobre tendencias al sillín. La más habitual es si es más auténtico y cómodo usar culote o queda mejor ponerse ropa ‘free-style’, esto es, holgada. Lo que hay, sin duda, son opciones para todos los gustos.

Dentro del ámbito urbano, sorprende la aparición del estilo ‘fixie’, puro ejercicio de estilo retro. Hace referencia a las bicis sin cambios, de aspecto similar a las de carreras –aunque pintadas con más originalidad– y sin freno; para parar es necesario pedalear para atrás, como antaño. Su auge en Europa y Estados Unidos le llevó a Levi’s a crear una línea de ropa ‘ad hoc’, Le Commuter, un término, este último, muy en boga. Así se llaman a las personas que viven en un barrio periférico y se desplazan diariamente al centro para trabajar. Y el reto es que cada vez más lo hagan en bici. Como señala Xavier Corominas, de la Red de Ciudades por la Bicicleta, “es lo que pide la sociedad y la propia crisis, porque los ayuntamientos se ahorrarían mucho en infraestructuras”. San Sebastián, Sevilla, Barcelona… Todas quieren presumir de sana movilidad. Falta Madrid en subirse al carro, aunque el feroz tráfico y sus continuas cuestas lo ponen muy difícil.

El ciclismo, en cualquier caso, se mueve a muchos niveles, penetrando en todas las capas sociales. En el Reino Unido se le ha definido como el nuevo golf, ya que está causando furor entre los varones que van alcanzando la madurez y tienen una posición económica desahogada (lo que les permite gastarse cientos de euros en busca del no va más en mecánica). Y como eso conlleva, en la mayoría de los casos, enfundarse unos culotes apretados, con fino humor inglés se les ha llamado mamils’, un acrónimo que encierra las palabras ‘middle-aged men in lycra; esto es, hombres de mediana edad en lycra, que también son legión en España. Este fenómeno ha propiciado que surjan firmas de alta costura ciclista como la británica Rapha, que ocho años después de su nacimiento ha abierto en Londres su primera tienda ‘física’, o que en Barcelona nos encontremos una ‘concept store’ como Pavé. Entrar en ella es una experiencia diametralmente distinta a hacerlo en Declathon.

En paralelo, la innovación tecnológica es constante, sobre todo en el terreno de las ‘ebikes’, la bici eléctrica. En una primera instancia funcionaban con una pesada batería de plomo. El cambio de esta por una ultraligerísima pila de litio y la mejora del sistema de asistencia al pedaleo le ha hecho cosechar, en el último año, un éxito fulgurante. Un tanto que también hay que apuntarle a la ‘pedelec’, que es aquella cuyo motor solo se pone en marcha cuando se pedalea. Es la forma de que no se entre en la categoría de ciclomotor y se siga haciendo ejercicio pese al “empujón”.

En el Eurobike de Alemania, la feria de ciclismo de referencia internacional, se pudo ver qué se masca en el circuito eléctrico. Celebrada a principios de este mes, contempló la presentación por parte de AEG, una subsidiaria de la multinacional sueca Electrolux, de un motor de disco que no hace ningún ruido y es de mínimo tamaño, lo que permitirá adecuar las ‘e-bikes’ a las dimensiones de las bicis convencionales. Mientras, la compañía taiwanesa TranzX se presentó con su sistema M07, que ofrece una autonomía de ¡120 kilómetros! Y la japonesa Pannasonic lleva el motor a la parte de atrás de las bicis KTM, lo que permite la compatibilidad de componentes. Pero la gran novedad es la bicicleta eléctrica Mando Footloose. La razón es que no necesita cadena para andar.

*Este reportaje fue portada del número 14-09-2012 del suplemento Fuera de Serie, del periódico Expansión. Para obtener información sobre las bicis que se reseñaron, http://bit.ly/Uj8a0D

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