El oficio de escribir reportajes

Escrito por el 18 febrero, 2016 § 0 comments

Mi buena amiga María del Mar Rodríguez aka Vicky Vilches ha preparado su doctorado con una tesis sobre el gran reportaje y me hizo el honor de participar pidiéndome que contestara unas preguntas que resumen en buena medida cómo surge todo. Después del tiempo y el disfrute que llevó responderlas –suponiendo una grata reflexión sobre asuntos que siempre habían estado ahí pero no se habían verbalizado–, las comparto en este post para el que le interese ahondar en un oficio que es lo más alejado posible a una ciencia exacta. El cuestionario va para largo, advierto, y está basado en el estudio The New New Journalisim, enviado en 2005 a periodistas consagrados a la elaboración del reportaje interpretativo y el gran reportaje (features, in deepth reporting) en los principales suplementos dominicales y revistas de Estados Unidos.

Elección del tema, la idea, el enfoque

¿Cómo surge el tema, la idea, el enfoque? (¿Cada reportaje es un caso concreto? ¿Es un reto particular? ¿Busca deliberadamente temas en la actualidad, medios extranjeros, prensa local, su propio periódico, hablando con su red de contactos? ¿Espera a qué se lo proponga su editor/director, algún gabinete de comunicación?)

Las ideas surgen de todos lados. Pero si no sales a la calle y te relacionas con el mundo, nunca llegarán. Cierto grado de especialización, a día de hoy, también resulta fundamental. En mi caso, haber incidido en temas de arquitectura y diseño en los últimos años ha dado pie a una fructífera línea de trabajo.

Para establecer una relación de continuidad con un medio, lo habitual es empezar ofreciendo tú los temas. Si gustan, también te los propondrán a ti.

Lo bueno de contar con los gabinetes de comunicación es que te dan más o menos hecho el trabajo de “gestión”. En el caso de los free-lance, lo difícil es que te propongan una idea original que no haya pasado antes por las redacciones. Establecer relaciones estrechas con el personal de los gabinetes ayuda, a base de hablar y hablar, a que aparezcan enfoques imprevistos que puedas hacerlos propios.

¿Cree que cualquier tema puede ser susceptible de un gran reportaje? Es más bien cuestión de la idea, el enfoque, el planteamiento…

Desde luego, vale cualquier tema, porque, en efecto, lo que importa es que tenga un enfoque original, que haya un gancho de actualidad y que uno o más personajes vertebren la narración. Si hablamos de reportajes y no de la reseña de una foto, por muy extensa que esta sea… Por otro lado, todos los dominicales (y más los propios directores) tienen su particular línea de temas/enfoques y hay que conocerla para saber de antemano lo que puede gustar o no. Lo peor para un autónomo es perder el tiempo: nadie te lo paga.

¿Cómo cree que le condiciona el tema/la idea/el enfoque el hecho de que el reportaje vaya destinado a un suplemento dominical de un diario de información general? (¿Cree que el adn de la prensa de fin de semana ejerce algún tipo de condicionante a la hora de elegir el tema o el enfoque? ¿La pretensión de los suplementos de transmitir cierta imagen de “modernidad”? ¿El número de lectores? ¿La ideología u orientación del medio? ¿Su distribución geográfica? ¿El peso del componente gráfico en los suplementos?)

Claro, todos estos asuntos importan. Un dominical, de por sí, es la suma de muchos equilibrios y por eso es necesario plantear los temas con cabeza. Cuando quieres empezar a colaborar resulta imprescindible presentar guiones muy bien armados. Ningún director se va a fiar de ti por las buenas. Una vez has conseguido publicar una ristra seguida de reportajes, comenzarán a considerar que tienes grabado en la cabeza el adn del suplemento y no hará falta dar tantas explicaciones. El camino más corto para no confundirte es pensar más en el lector (prototípico) del medio que en el propio medio y aquí, de nuevo, salir a la calle es la clave. Así conocerás el espectro social del área donde te muevas (España en mi caso). Un apunte: si eres periodista, nunca te ciñas a relacionarte con la gente que piensa como tú.

¿Busca un gancho, algún contacto con la actualidad? (Una efeméride, una determinada época del año, Navidades, día del padre, estreno de una gran producción, gran acontecimiento deportivo…)

El gancho con la actualidad es fundamental, aunque no vaya en el titular o la entradilla. Es decir, hay que hacer referencia a los tiempos que vivimos, por qué eso que cuentas tiene hoy importancia. Tirar de aniversarios y efemérides es un buen recurso pero no sirve por sí solo. En todo caso, los temas de “temporada” hay que plantearlos con suficiente antelación, que primero tienen que aprobártelo y luego hay que hacerlo, editarlo, imprimirlo, distribuirlo…

Según Boyton, por lo general, los reporteros se interesan por “la vida normal de personas extraordinarias o la vida extraordinaria de las personas normales”. ¿Usted cuál prefiere y por qué? ¿Le interesan las historias corales, bastante frecuentes, por otro lado, en los suplementos?

Partiendo de la base de que el enfoque humano es siempre el más interesante, el que le da garra a una narración, lo mismo me gusta una que otra de las perspectivas que señala Boyton. Un tema coral, por lo general, es el más difícil de montar, porque tienes que conseguir que los personajes “dialoguen” entre ellos dentro del texto y sus puntos de conexión no son siempre evidentes. Suele ser un gran reto.

¿Le interesan más las historias de éxito o las historias de fracaso? ¿Considera que a veces se buscan historias “ejemplarizantes” u otras que anticipan tendencias y que realmente no reflejan la realidad?

Se aprende más del fracaso. Es mi historia favorita. Pero en los dominicales es complicado que funcione. En Fuera de Serie resulta directamente imposible; su razón de ser es hablar de las cosas bellas de la vida. En general, a la publicidad no le gusta que la relacionen con historias negativas. Y sin publicidad, no hay dominical. Lo que siempre se puede hacer es, en una historia de éxito, narrar los fracasos que han jalonado el ascenso del sujeto en cuestión. Hasta Superman se dio algún trastazo mientras aprendía a volar.

¿Los sujetos del “new new journalism” inmigración, pobreza, raza o el cada vez mas amplio y “exitoso” periodismo de celebridades y de la industria del espectáculo? ¿Cree que los suplementos abusan del periodismo de celebrities en la actualidad?

La publicidad se ha impuesto sobre el medio. Y como he dicho, a la publicidad no le gustan las historias negativas: quiere ‘bling bling’. Aunque la verdadera raíz de la banalización del periodismo (con sus excepciones, todo hay que decirlo, que tampoco vivimos en el peor de los mundos posibles) reside en el lector, pero no voy a abrir este melón.

¿Qué tipo de reportaje le gusta hacer en caso de poder elegir? ¿Suele coincidir con lo que hace habitualmente? ¿Prefiere trabajar ideas propias o tratar de sacar adelante las que le encargan los directores?

Voy en todas las direcciones. Si eres free-lance tienes que decir a casi todo que sí. Las colaboraciones están mal pagadas y hay que pagar las facturas. Lo fácil es hacer los temas que te gustan pero si te proponen algo que no te va y dices que no, te arriesgas a que no te vuelvan a llamar. Lo perfecto es no tener que vivir de esto y hacerlo solo cuando te apetece, en plan estrella. Personalmente, no conozco a ninguna.

Una vez qué tiene una idea propia, ¿cómo la lanza, cómo la presenta a su director/editor del suplemento? ¿Le envía un email, discuten sobre el tema en persona o por teléfono posibles ángulos? ¿Construyen entre ambos la historia? ¿Se aborda ya en esta fase la cuestión gráfica? ¿Interviene el editor gráfico?

Respecto a esta pregunta hay una casuística infinita. Como ya dije, cuando empiezas a colaborar con un medio y no te conocen tienes que presentar guiones muy trabajados y, una vez que te conviertes en colaborador habitual, puede bastar que cuentes el tema en dos frases por mail y que la contestación sea solo “ok, dos páginas” para poder empezar a trabajar. En otras ocasiones hay que plantear dónde va a ser la foto, quién va a salir en ella, qué se va a contar y qué no, etc. Depende de lo claro que lo veas tanto tú como el director. Y si tú no lo ves claro, a lo mejor es preferible ahorrarte la batalla.

Si cree que la idea es buena y puede resultar de interés para los lectores, aportar prestigio al medio, satisfacer su inquietud como reportero, ¿hay alguna causa por la que la abandone antes de plantearla o desarrollarla? (Escasez de tiempo o medios, sensación de esfuerzo desproporcionado, en una segunda reflexión le ha resultado descabellada, falta de sentido de oportunidad periodística, falta de colaboración de un personaje clave en la historia (en caso de perfil/entrevista en profundidad…)

Acabas de enumerar un buen número de razones para desistir…

El proceso

Una vez con la idea/tema/enfoque en mente, ¿por dónde empieza a trabajar? ¿Se hace un plan de trabajo? ¿Algún tipo de esquema, borrador, check list? Si necesita viajar o desplazarse, ¿empieza por los temas de logística? ¿Busca patrocinadores para sus viajes? ¿El medio se hace cargo de los gastos ocasionados? ¿Ha variado este aspecto en los últimos años?

Casi diría que lo más importante es saber quién se va hacer cargo del desplazamiento (en caso de que lo haya, porque cada día se hace más periodismo “virtual”). Es muy bonito plantear un gran personaje en Japón, pero si nadie te va a pagar el viaje… Por eso decía que a veces resulta muy cómodo trabajar con gabinetes de comunicación. Existen para solucionar cosas como estas. Pero antes hay que saber dónde está la información: en dossiers, webs, vía entrevistas (por teléfono, presencial, mail), etc. Esto es lo que determinará el resto de movimientos y ahí se impondrá el sentido común.

¿Cómo se documenta sobre el tema? (Internet, apoyo en los servicios de documentación de su medio, llamadas a sus fuentes de confianza y fuentes oficiales, expertos, libros, estadísticas, sale a la calle a observar…?

Todo vale. Aunque nada sustituye a una buena entrevista cara a cara.

¿Hay un antes y un después de la aparición de internet en el proceso de investigación/acopio de datos?

Tiene la relevancia de la invención de la luz.

¿Hay algún peligro en realizar demasiada investigación, en disponer de demasiados datos, declaraciones, sujetos a entrevistar? ¿Ha sentido lo que algunos llaman “la lujuria del dato”?

Sin duda. Más al principio, cuando empiezas y vas como un pollo descabezado. El famoso “olfato” consiste precisamente en “oler” dónde están los datos que te interesan, los que son necesarios y suficientes. A veces, un “hola” es suficiente para saber si una persona te va a servir de ayuda o será solo una pérdida de tiempo. Lo mismo pasa al comenzar a leer un dossier o una web: una primera frase ya te hace sentir si aquello es serio o no.

A su juicio, ¿cuál es la clave del éxito de esta etapa de acopio de información/datos/observaciones de la elaboración de un gran reportaje? (Elegir bien las fuentes, hacer las preguntas adecuadas, dedicarle tiempo a reflexionar, cribar, desechar ideas, pisar el terreno…?)

El descenso de las tarifas obliga a medir mucho el esfuerzo en documentación para que no te resulte oneroso el trabajo. Por lo tanto, hay que sentir/ver que no se planteará una batalla infinita antes de decidir si ir a por el tema. Aunque, a veces, qué demonios, hay que lanzarse a la aventura, a ciegas, que para eso somos periodistas y no cajeros en un banco. De vuelta a la sensatez: la especialización ayuda mucho. Los temas que dominas siempre te van a costar menos. Aunque, a veces, de tan dominados, pueden aburrir y eso también hace que un tema se te ponga cuesta arriba. Nadie dijo que esto fuera fácil.

¿Procura, en la medida de lo posible acudir a fuentes directas, al contacto personal? ¿Rechaza un testimonio esencial para su historia si no puede tener un contacto personal y la entrevista ha de hacerse por teléfono o mail? ¿Si no puede ir al lugar o la escena que formará parte de su relato?

Dependiendo de la entidad del tema, de su profundidad inherente, te tomas más o menos en serio el acudir directamente a las fuentes. Esto último es lo ideal. Pero a veces toca escribir temas tan superficiales que no merece la pena.

Tiene alguna rutina a la hora de abordar las entrevistas en esta fase de investigación. Entrevistas personales, e-mail, teléfono. ¿Utiliza cuestionario, se lo piden con antelación?

De nuevo, según. Si es un personaje “serio” (el presidente de una gran empresa o un importante político), lo normal en este país es que se pacten las preguntas junto a su director de comunicación. Si a quien sacas busca su promoción, poco puede imponer. Añadir que la elegancia es siempre el mejor de los recursos para llevar los temas al terreno que más te interesa.

¿Sigue algún tipo de rutinas cuando llega a una nueva ciudad o país para hacer un reportaje?

Pienso en dónde voy a comer.

Hay algún sitio en particular que le desagrade para hacer la entrevista? ¿Qué puede extraer del entorno? ¿Cuál es su preferido? (En caso de entrevista/perfil)

Los despachos, en general, me suscitan indiferencia, pero por otro lado hay silencio y puedes apoyar la libreta. Una cafetería o un restaurante, a priori, ofrecen mayor intimidad, pero el ruido molesta y la comida (a mí que me encanta comer) puede distraer. Andando surgen las mejores conversaciones, pero no puedes apuntar notas entre tanto. Por otro lado, dependiendo a qué se dedique el personaje en cuestión, puede resultar clave entrevistarle en su “campo de acción”.

¿Utiliza grabadora o la rechaza, como sugería García Márquez? ¿En qué casos? (en caso de entrevista/perfil)

Intento evitar la grabadora porque me resulta muy tediosa la transcripción. Además, casi siempre elijo el estilo indirecto, donde no es tan importante la literalidad de lo dicho. Te quedas solo con lo más relevante y listo. Lo demás, lo interpretas. Y tomando notas evitas un cara a cara, un “eye to eye”, demasiado intenso. Otra cosa es cuando entrevistas en inglés; si usas grabadora te evitas estar preguntando por cada detalle que no entiendes y aún así también la intento evitar.

Por lo general, ¿qué le aporta la fase de investigación respeto a la idea inicial? ¿Cree que va buscando auto afirmar una hipótesis inicial de trabajo o es un proceso que le lleva del blanco o el negro inicial a ver toda una escasa de grises? ¿Se plantea en esta fase el mensaje/mensajes, la sensación que quiere trasmitir a su lector? Otras opciones..

Escribir un reportaje es lo más alejado de una ciencia exacta. Puedes empezar con una idea preconcebida y que esta se afiance durante el proceso de elaboración del reportaje o que pase justo lo contrario: que acabes en el extremo opuesto de lo que pensabas. Aunque lo más normal es que surja esa escala de grises. En todo caso, hay que ir “suelto”, abierto a lo que pase, pero siempre precavido a que no te la metan. El ojo crítico, tan importante para un buen reportaje.

La redacción del reportaje

¿Empieza a escribir una vez que ha terminado la fase de acopio de datos o son fases simultáneas?

Ocurren las dos cosas.

¿Tiene alguna rutina en particular a la hora de escribir?

No. Aparte de buscar mi particular momento zen para el arranque, ante el cual tienes que sortear la mayoría de las veces una suerte de pereza cósmica. Por lo general, escribo mejor por la tarde/noche. Será porque me molestan menos con teléfonos y mails, si bien un poco de ave nocturna también soy.

¿Sabe con antelación con cuánto espacio aproximado contará?

De hecho, resulta fundamental que desde el medio para el que trabajes te den la extensión, cuanto más exacta, mejor. Aunque a veces la intuyes y te puedes arriesgar. No hay nada que frustre más que te dejen un texto a la mitad o que te obliguen a rellenarlo con mamarrachadas.

A la hora de organizar los datos, meterle mano a todo eso, organizar el caos, ¿utiliza alguna técnica especial, subrayado, checklist, borrador?

Ninguna. Soy un hombre de letras, no de ciencias. Si acaso, voy poniendo debajo de donde escribo cosas que puedo necesitar para más adelante.

¿Cuántos borradores suele hacer? ¿Suele reescribir?

Para mí, la calidad de un texto es directamente proporcional al tiempo que hayas dedicado a autoeditarte (y a comprobar que los datos son correctos). Aunque, claro, dependerá también de la inspiración del momento.

Cuando empieza a escribir, sabe si será un texto corrido, llevará textos de apoyo o despieces… ¿Discute estos aspectos con el director y editor gráfico? ¿Prevalece su criterio? ¿Es un aspecto a consensuar entre todos?

A consensuar entre todos, aunque la última palabra la tiene el director del medio, que para eso le pagan.

¿Tiene en cuenta algún tipo de estructura para el texto principal? Entrada, párrafo clave, cuerpo, transiciones, cierre…

Me suelo centrar primero en que el párrafo de arranque tenga gancho intentando que sea una síntesis de poesía y datos esenciales (si bien pocas veces lo consigo), y luego voy a por la estructura más en serio.

¿Qué importancia le da a estos elementos? (Párrafo inicial, cierre, transiciones?

El cierre, aunque no hay que descuidarlo si buscas la perfección, es el elemento menos importante. Si el reportaje ha ido bien, el lector te perdonará casi todo al final. En el arranque hay que jugársela siempre un poco y a su vez ir muy fino, porque es clave para enganchar al lector. De las transiciones depende que la lectura sea fluida. La cola de caballo es siempre un buen recurso.

¿Interviene en las titulaciones?

Siempre doy sugerencias, pero considero que es una parcela propia del editor. Guste o no, así funciona este oficio.

¿Cómo trata de conseguir un ritmo atractivo para el lector?

El ritmo es el elemento más importante y misterioso de la redacción. Una buena combinación de frases largas y cortas en el primer párrafo inicial ayuda a que el texto vaya cogiendo tono. Al menos en el arranque siempre intento jugar con este esquema estilístico. Como antítesis del ritmo destaco: el barroquismo (que tanto gusta en España, país de cursis donde los haya), los adverbios acabados en “mente”, los párrafos demasiado largos, la confusión mental (que siempre viene precedida de un acopio ineficaz de documentación) y la estulticia así en general.

¿Cómo cree que consigue dar profundidad al tema? ¿Y color?

¿Metiéndome en harina? ¿Viviéndolo? Respecto a lo segundo, con detalles cotidianos, inflexiones dramáticas, comentarios sagaces, imágenes evocadoras, un poco de sexo [es broma]…

¿Qué importancia le da a un detalle revelador y cómo se consigue?

Digamos que casi siempre empiezo por ahí un texto y conseguirlo es la mayor obsesión, para lo que es necesario tener todos los sentidos en alerta.

Puede indicar sus preferencias en cuestión de estilo: frases cortas, largas, más verbos que adjetivos, frases contundentes… ¿Cree en todo caso que es una redacción más pulida y cuidada que la de las noticias, crónicas, reportajes cortos, entrevistas?

En el reportaje largo entran en juego elementos de todo tipo. No en vano, la considero la pieza más exquisita y poliédrica del periodismo. Las frases cortas dan ritmo, úsalas, aunque es evidente que a veces no son suficientes para explicar ciertas cuestiones. Con los adjetivos nunca hay que pasarse; tienen que estar puestos con escuadra y cartabón. El uso de distintos tiempos verbales enriquece siempre un texto. Mostrándote contundente puede que te creas alguien, pero es mejor que dejes al lector juzgar por sí mismo: así la lectura resulta mucho más estimulante. Si no estás cien por cien seguro de algo, opta por fórmulas como “cerca de”, “en torno a”, “tal vez”, etc. Por último, hay que ser muy limpio y emplear los millones de recursos del vocabulario, pero, ojo, cuidado con perder la naturalidad. Maldito el día en que se inventó el verbo “realizar”…

¿Primera persona o tercera persona? ¿En qué casos cree que aporta algo o el “yo”? ¿Le resultan anticuadas las fórmulas tipo “quien esto escribe”, “el cronista de este reportaje”, “el autor de este trabajo”..? ¿Cómo le gusta verse reflejado en el reportaje?

Será por mi educación católica, pero evito usar el yo. Creo que hay otros recursos más elegantes para que se note que has estado ahí. Relatando algún detalle cotidiano, por ejemplo, o dando a entender con el caudal de información vertido en el texto que necesariamente lo viviste.

¿Tiene algún modelo en particular a la hora de escribir un gran reportaje? ¿Se considera más heredero del nuevo periodismo y su libertad creativa -Gay Talese, John Hersye, Wolfe- o del reporterismo de las grandes revistas americanas tipo Time, Life, National Geographic, con evidente influencia en los dominicales españoles..?

El nuevo periodismo fue un invento maravilloso pero también exige historias a la altura que lo justifiquen. También cierta extensión de texto. La literatura lleva a detenerse en asuntos, a priori, nimios, para que así sea posible revivir la escena en una imagen. Y eso está muy bien siempre que no se pasen por alto los datos fundamentales, bien explicados, del asunto que estemos tratando, lo cual también necesita su espacio. En cualquier reportaje hay una parte divulgativa que en ningún caso se puede soslayar. De los egoperiodistas recelo por principio y, a su vez, no hay nada que más me guste que un buen reportaje de 10.000 palabras del New Yorker.

¿Qué importancia tiene para usted la extensión, el número de palabras del que dispone para contar su historia? ¿Considera que la limitación de espacio pone en peligro algunos aspectos del gran reportaje? ¿Se ha convertido la falta de espacio en la gran frustración del reportero profundo?

En general, estoy de acuerdo con lo planteado en la pregunta. Pero no todas las historias necesitan la misma extensión. Luego está la parte de los medios y presupuesto disponible para desarrollarlas como corresponde.

En relación con los aspectos gráficos ¿Interviene de alguna manera en la elaboración de este material? (Coordinación con el fotógrafo asignado al reportaje, sugerencias en posible utilización de material de archivo, ilustraciones o infografías…)

Disfruto mucho aportando ideas sobre el planteamiento gráfico de los reportajes. Yo también fui editor, me gusta la fotografía (incluso he llegado a publicar alguna foto) y de pequeño me encantaba dibujar y esas cosas. Podría haber sido diseñador gráfico. Pero llega un momento en que me paro los pies, porque no me pagan por ello. Hay que saber medir los esfuerzos.

Perfil del gran reportero

Según el profesor Copple no hay grandes reportajes sin grandes reporteros. ¿Cree que un periodista tiene que reunir ciertos rasgos para enfrentarse con éxito a un gran reportaje? ¿Qué cualidades cree que son más necesarias? (Curiosidad, observación, imaginación, creatividad, vocación, dotes analíticas, tenacidad, estilo literario, organización, exhaustividad, honestidad, sentido periodístico…)

Hay que tener inquietud, ser curioso; es decir, meterte en jaleos que desconoces te debe resultar el súper plan. Sin eso, ni te plantees dedicarte a esta profesión.

La capacidad analítica resulta imprescindible, porque en un gran reportaje manejas infinidad de datos.

Conviene ser un poco poeta, en el sentido de que debes tener chispa para contar las cosas.

Que no falte tenacidad a raudales.

Ah, y no te canses de leer grandes reportajes de otros.

Podría definirse a sí mismo en calidad de autor de grandes reportajes

Con oficio, perfeccionista y currela.

Finalmente una observación sobre los grandes reportajes de los dominicales. ¿Cree que han pasado los años de oro de los grandes reportajes de los dominicales? ¿Cree que la calidad de sus reportajes se ha visto comprometida por la actual crisis de la prensa escrita, la escasez de recursos? ¿Considera que se hacen hoy peores, iguales o mejores grandes reportajes que hace diez años? ¿Mira con nostalgia épocas pasada? ¿Qué futuro cree que tiene el género?

Podría ponerme en plan llorica hablando de lo que fue la profesión en el pasado, que es lo habitual, pero no me apetece, porque me encanta mi trabajo y, en realidad, lo único que me preocupa es el siguiente reportaje. Lo que fue o será la profesión no cambia nada las cosas. Hay que huir siempre del revisionismo plañidero.

Si quiere añadir cualquier dato, información, opinión personal, experiencia, anécdota, o la observación o comentario que estime oportuno, será naturalmente muy bien recibido.

Si te parece muy duro, siempre te puedes dedicar a otra cosa.

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