El joven revolucionario

Escrito por el 2 noviembre, 2012 § 0 comments

De pequeño, muchos de sus amigos disfrutaban de los productos Bang&Olufsen. No era su caso. Médicos en la sanidad pública, sus padres se tenían que conformar con marcas más comunes como Phillips. En cambio ahora, con 37 años, puede entretenerse con todos los que quiera. Desde 2011, Tue Mantoni (1975, Copenhaguen) es el CEO y presidente de esta empresa, la más famosa, junto a Lego, de Dinamarca, en la que ha aterrizado con los bríos propios de la juventud. “La revolución solo acaba de empezar”, dice mientras enseña la principal tienda de la marca en la capital, donde acaba de llegar el último lanzamiento, la televisión BeoVision 11, cuyo aspecto recuerda a una de las pinturas abstractas de Rothko. “El diseño seguirá siendo una de nuestras principales señas de identidad”, apunta.

La calidad de sonido es otra. A partir de ahí, Mantoni, un espigado ejecutivo capaz de correr 32 horas seguidas por los Alpes, no se pone límites. Nada más poner el pie en la sede de la compañía, revisó cuentas, hizo un profundo análisis de la gestión, despidió gente… Y entre tanto se le ocurrió volar a la sede de Apple con la meta de firmar una alianza que pronto desembocó en una nueva línea de audio, Beoplay, pensada para ser escuchada desde un iPhone (también un móvil Android) o, literalmente, alrededor de un iPad. Además, consiguió que se venda en las tiendas de la manzana. “Hemos querido entrar en un segmento de gente que está acostumbrada a escuchar la música de diferente forma y en espacios más reducidos, jóvenes profesionales que disfrutan mucho con la calidad de sonido pero a lo mejor no tiene una grancasa para disfrutar de una instalación premium”.

Mantoni habla de sus inmediatos logros en Bang&Olufsen con la mayor naturalidad. Normal, está acostumbrado a que las cosas le salgan a pedir de boca; es famoso por ello. El día antes de la entrevista, era un sexagenario taxista danés quien hacía un resumen de su biografía laboral. Le conocen como uno de los golden boys, un grupo de jóvenes daneses aunquesobradamentepreparados que tienen en común el haber trabajado en la consultora McKinsey y hoy dirigen algunas de las empresas más punteras del país. Él antes llegó a ser presidente de la firma británica de motocicletas Triumph, a la que sacó de la bancarrota para ponerla a competir con BMW y las marcas japonesas.

¿Su receta de éxito? Para empezar, no tiene reparos en levantar el teléfono y hablar con quien está ocho escalones por debajo de él para saber qué opina de tal proyecto. “Motiva mucho a la gente”. Tampoco se corta ante sus mayores: “Creo que si llevas la humildad por bandera, no hay problema en ponerte delante de alguien curtido y decirle con tranquilidad: mira, yo soy joven, tú tienes experiencia, yo no sé nada, dime lo que sabes tú. Cuando eres joven, honestamente, ignoras casi todo. Puedes ser muy listo, tener capacidad para gestionar un enorme volumen de información y creerte capaz desafiar a cualquiera. Incluso puedes tener la osadía de decir: yo sé de todo. Pero cometerías un gran error”.

Donde Mantoni no los suele cometer es en la contabilidad. Él mismo lo reconoce: “Soy bueno con los números”. Eso no obsta para que disfrute participando en las decisiones de índole artística. “Dinamarca es una potencia en mobiliario y arquitectura. Quizá eso me ha influido en que me guste el diseño. No tengo reparos en gastarme un dinero extra en cosas que, además de funcionar, sean bonitas. Así que considero un privilegio trabajar en Bang&Olufsen”. Además, es muy tenaz, lo que queda claro después de escuchar que es capaz de pasar día y medio sin dejar de mover las piernas entre los picos alpinos (y el maratón de Nueva York se lo ventiló en 2:55). “Cuando corres 150 kilómetros a más de 3.000 metros de altitud, el reto no es tanto físico como mental. Al principio le das vueltas a las preocupaciones diarias –familia, trabajo–, luego te centras en correr y, cuando han pasado unas horas, ya no piensas en nada”, describe Mantoni. “Es como meditar, y lo más difícil de meditar es dejar la mente en blanco. Supone un gran desafío de concentración, lo que me ha ayudado a ser capaz trabajar durante largas horas sin dormir y seguir centrado”.

Con estas armas ya está haciendo historia en una empresa con 87 años de vida en la que “los diseñadores mandan sobre los ingenieros”, que se levantó de los escombros tras la destrucción de su fábrica por negarse sus propietarios a colaborar con los nazis y que ha superado más de un revés financiero, como el que supuso incursión en el negocio de la telefonía móvil. Gracias a Mantoni, ya están de nuevo en beneficios, lo que hay que atribuir tanto a su arrojo como a que tiene las ideas claras; experimentos, los justos: “En acústica marcamos la diferencia. Nos lo dicen en Apple, en Audi y otros socios del mundo del motor, y muchos otros. Así que seguiremos centrados en ello en el futuro”.

Eso no quita para que siga sacando el máximo rendimiento a cada aspecto del negocio. El siguiente objetivo que se ha puesto son las tiendas: “Cuando entras en ellas, lo haces a un espacio diseñado hace 15 años. Entonces supuso un revolución: fuimos los primeros de nuestro sector en ofrecer una experiencia de lujo. Ahora lo que queremos es que el cliente pueda entender cómo hacemos nuestros productos y cómo puede personalizarlos teniendo una relajada charla dentro”. De nuevo, se sube al carro de Apple, el caballo ganador.

*Este reportaje se publicó en octubre de 2o12 en el suplemento Fuera de Serie, del periódico Expansión. Para obtener más información, http://bit.ly/RDxP5g

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