Entrevista a Guy Salter

Escrito por el 17 marzo, 2021 § 0 comments

Por Txema Ybarra

Conocido como “mr Luxury” entre la prensa de su país, el Reino Unido, este experto en bienes de consumo está vinculado desde hace 20 años a Walpole, la asociación de la industria del lujo británica, y es el fundador de la Semana de la Artesanía de Londres, además de un enamorado de nuestro país. Invitado por el Círculo Fortuny, vino a Madrid para hablar del futuro del oficio de artesano.

¿Por qué este inusitado interés por la artesanía?

En mi caso no es nuevo porque la artesanía me ha fascinado desde que era niño. La belleza y cómo se produce la belleza me ha atraído siempre.

Pero no al gran público.

Es verdad que la artesanía ha pasado por épocas en las que no ha gozado de gran prestigio. Entre otros motivos –hay muchos otros– porque se ha vinculado a la  producción de ‘souvenirs’ turísticos, sinónimo de mala calidad. Pero tampoco olvidemos que en un país como China la artesanía siempre ha tenido una gran consideración.

¿Es la artesanía el mejor remedio para desvirtualizarnos y tocar de nuevo tierra?

De dos formas distintas: produciendo por nosotros mismos, lo cual depara una enorme satisfacción personal, y conociendo a las personas con talento que producen lo que yo llamo los objetos con corazón.

¿Tiene límites la definición de artesanía?

Muchos y abogo porque los eliminemos. Lo que hay que defender es la calidad del proceso creativo y de los materiales empleados.

Quizá sea el momento de reivindicar el materialismo, como Marx.

Sí, ¡pero desde otra perspectiva!

¿Qué es arte y qué artesanía?

Prefiero no hacer esa distinción dado que las conexiones son múltiples entre ambos conceptos desde hace miles de años. Igual que te apasiona el arte, también la cultura, el diseño y el proceso de producción de todo ello.

Lo cierto es que son dos palabras con una misma raíz –con el significado en griego de “habilidad o destreza”–, que a lo largo de la historia se han cargado de significados, a veces opuestos. ¿Vuelven hoy a ser más hermanas que nunca?

Comienzan a ir de la mano, pero aún falta que el artesano [emplea la palabra inglesa ‘maker’, más versátil] adquiera mayor prestigio entre la sociedad.  

La artesanía contemporánea, ¿dónde la sitúa entre ambos conceptos?

Cuando hablamos de artesanía contemporánea yo me refiero a piezas de calidad propia de un museo pero hechas hoy. Solo hace falta ponerlas en el contexto adecuado para que el coleccionista las aprecie en su correcta medida. Es lo que tratamos de hacer en la Semana de la Artesanía de Londres.

¿El diseño era necesario que entrara en la ecuación?

Sí, pero siempre que no nos fijemos solo en su contribución, porque sin la visión del conjunto no captamos el verdadero valor de la artesanía.

¿La juventud qué puede aportar? ¿Hay relevo?

Sin duda. La mayor parte del público que acude a la Semana de la Artesanía de Londres es joven. Llegan con la mente abierta, sin las barreras que hemos mencionado. Buscan aquello que sienten que es real sin caer en el esnobismo de sus mayores. Nuestra labor es abrirles distintas puertas de acceso para que a partir de ahí cada uno siga su camino. 

¿Tiene la artesanía viabilidad sino es como producto de lujo?

Es verdad que mucha gente llega a la artesanía cuando un artesano se asocia a una marca de prestigio, pero a su vez ocurre que se está redefiniendo el concepto del lujo, con la artesanía jugando un importante papel en su concepción, y a muchas marcas les está pillando fuera de juego.

¿Qué define ese nuevo lujo?

La autenticidad desde luego y que el tiempo recupere su valor esencial y que detrás haya gente de verdad. Hablábamos de la digitalización. También hay que verlo de forma positiva: las plataformas web te ayudan a buscar aquello que es auténtico.

¿Le puede gustar el ‘storytelling’ de un producto artesano sin que le guste estéticamente?

Alguna vez puede ocurrir. Pero es raro. Lo que no me gusta es descubrir que la historia que me vendieron era falsa.

El artesano suele ser reacio a usar las técnicas modernas del marketing. ¿Tiene que espabilar o es ese parte de su encanto?

Es un arma de doble filo. Porque sin duda tiene que ponerse al día, pero si llega a convertirse en marca está acabado. Llevo 12 años asesorando a artesanos británicos con un programa en gestión empresarial y lo mejor que se les ha podido decir es que no renuncien a la autenticidad. En realidad, no necesitan mucho para ponerse al día. Porque no aspiran a montar una gran empresa, solo a pagar sus facturas.

¿Qué producto artesano le enamora más?

La cerámica. Me encanta la hecha en Japón y Corea, súper sencilla. El problema es que tengo demasiada.

¿Cuál ha sido su último gran descubrimiento?

Se trata más bien de una redescubrimiento: los muros de piedra seca, tan habituales en el Reino Unido y parte de mi niñez. No hay forma de construcción más sostenible. Esa piedra es la que sacas del campo para poder plantar allí. En la pasada Semana de la Artesanía de Londres levantamos un muro de este tipo en medio de Londres.

Es un enamorado del campo español. ¿Qué diferencias encuentra con el inglés en términos de tradición?

Hay tradiciones igual de profundas. Lo que veo en España es que el acceso a la gente del campo, la auténtica, es más fácil. El Reino Unido está superpoblado y resulta más complicado. Recuerdo en un paseo que di este verano por Asturias y lo rápido que nos vimos caminando por el campo, lejos de todo. Fue maravilloso.

¿Y de puesta al día?

Lo que he visto es que es difícil disfrutar de una experiencia en la España “real” que resulte confortable, sobre todo en términos de alojamiento. Cuando busco algo que sea auténtico y que no caiga en la ostentación, también quiero que sea confortable. Y no hablo de dinero. Me cuesta encontrarlo.

¿Cómo se vende la diversidad de España? Culturas y geografías más homogéneas como las de Francia o Alemania son más fáciles de sintetizar en un ‘claim’.

La diversidad es el futuro, porque es una historia mucho más interesante que contar. Que España haya tardado más en promocionarse es una ventaja si lo aprovecha para lanzar esta visión de sí misma, mucho más sofisticada.

La cocina es el gran triunfo de Espala gracias a que se ha puesto en valor al chef, que no deja de ser un artesano.

España tiene de unir el éxito de la cocina a la artesanía, porque es en torno a comida y la bebida donde puedes contar las mejores historias. Todavía es difícil encontrar buena y auténtica comida española fuera de vuestro país, y sería un fantástica embajadora.

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